Jana-Bi, la calle Venezuela y un caballo que era bien bonito

Me pasa mucho que a la hora que me dan ganas de ir a tomar el té es casi siempre la hora en que falta poco para que cierren Jana- Bi. Eran las 18.55, me vestí lo más rápido que pude, me encasqueté mis accesorios (que esta vez eran rojos para hacer match con mis zapatos rojos de patente). Cuando salgo de casa suelo vestirme bonito y ponerme accesorios, yo creo que eso lo heredé de mi abuela Delia, que siempre fue muy coqueta, y nos regañaba cuando salíamos desarregladas: “´!UY pero usted va a salir así! Al menos píntese la boca”.