Toscana, tutto il giorno mi ricordo di te

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Quién ha recorrido la Toscana estará de acuerdo que este es sin duda un viaje sensorialmente inolvidable, los paisajes, los pueblos amurallados que se alzan inexplugnables sobre las verdes laderas cubiertas de viñedos, los sabores de su cocina en perfecta armonía con sus vinos son experiencias que te marcan de por vida.

Este es un viaje para hacerlo en pareja. Alquilen un auto en Roma y con mapa en mano dediquen varios días para recorrer los pueblos hasta llegar a Florencia, son muchos y no se pueden visitar todos, pero al llegar a uno de ellos hay que ir directo a un restaurante y acompañar con vino local.

El Chianti y el Chianti Classico son los primeros en la lista para buscar en la carta de vinos donde se encuentren, estas denominaciones se dividen en varias sub denominaciones, pues la zona de elaboración de estos vinos es muy extensa, entre ellas Rufina me gusta mucho.

Imperdibles por supuesto el Brunello y el Rosso di Montalcino que son los más conocidos y se elaboran en los alrededores del pueblo de Montalcino, allí en la plaza en pleno centro histórico deben almorzar rodeados de las casas de piedra en una pequeña vinoteca-restaurante regentada por Giuseppe, propietario de Tenuta Le Potazzine y si tienen la suerte de conocerlo quizás logren que los invite al sótano de su casa donde se encuentran las grandes barricas de roble eslovaco en las que reposan y envejecen sus Brunello, allí podrán catar las sucesivas añadas y apreciar su evolución. El Castello Banfi -una de las mas grandes bodegas de la zona- también es parada obligada, no deben dejar de comer en su restaurante.

Inolvidable es pasar por el pueblo de San Gimigniano, probar su Vernaccia -un blanco con D.O.C.G- recorrer sus angostas calles y en la parte mas alta del pueblo disfrutar de un atardecer Bajo el sol de Toscana mientras miles de pequeñas aves regresan a sus nidos en las torres que distinguen el pueblo de San Gimigniano.

Elaborado en los alrededores del pueblo de Montepulciano está el llamado Vino Nobile de Montepulciano que recomiendo disfrutar en un pequeño restaurante del lugar llamado Il Borgo Buio  acompañado con el Brasato di Cinghiale con polenta macinata a pietra (Estofado de jabalí con polenta salvaje molida a la piedra) y de postre para los amantes de los sabores florales Panna Cotta alla Lavanda con Frutti di Bosco e Caramello.
Pierdanse en las confusas calles de Siena, y disfruten una tarde con copa de Chianti Classico la hermosa luz dorada que baña la Plaza del Campo donde entre los meses de julio y agosto se lleva a cabo la famosa carrera Palio di Siena.

Si aún les queda tiempo viajen hacia al Mar Tirreno y en Bolgheri descubran la potencia de los vinos bautizados Super Toscanos, donde cabernet y merlot se unen a la tipicidad del sangiovese para convertir a los vinos de este pequeño lugar de Toscana en unos de los más apreciados de Italia y el mundo.

Y Florencia… Florencia… esta hermosura de ciudad… solo por ella volvería a Italia.

Tomen de la mano al amor, viajen al medievo a través de calles empedradas, paren de vez en cuando a admirar las vides, la sangiovese que reina en estos hermosos paisajes.

El vino tiene el poder de hacer retroceder el tiempo a través de los aromas de sotobosque, hierbas frescas, bayas y cuero vuelvo a las laderas y viñedos de Toscana. Acerco la copa a mis labios y un terciopelo liquido llena mi boca para desvanecerse en segundos y solo dejar un rastro fragante de hierbas y café… Nipozzano Reserva Chianti Rufina 2008 me ha hecho recordar aquel hermoso viaje y he decidido compartirlo con ustedes.

Santé!

*Fotos: Luis Duque

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